El deejay, como cualquier músico, se vale de herramientas técnicas con su instrumento para complejizar las sesiones y volverlas interesantes, aparte de solo entretenidas. Debe buscar que un set emocione, entretenga y atrape al espectador hasta el punto de hacerlo desconectar de él mismo, y para eso debe cumplir con unas características que se van adquiriendo con el tiempo y el conocimiento: es decir, solo un deejay experimentado y talentoso es capaz de hacer lo que se le antoje con el público.

Además de tener un gusto musical exquisito, un oído casi biónico y una musicalidad intrínseca, el DJ debe tener la capacidad de darle un valor agregado a lo que hace, ponerle parte de su toque personal incluso cuando solo se trate de pinchar. Para darle personalidad a cada sesión, el DJ cuenta con varias herramientas técnicas y algunos trucos que por más difícil que parezca, nacieron del error y llegaron para quedarse.

Uno de ellos es el scratch, que en teoría, es una manera estética de rayar los discos con la aguja del tocadiscos: movimientos sutiles de las muñecas que hacen que los dedos muevan los discos y los faders hasta hacerlos sonar agradable; a veces tan agradable, que logran que un simple grupo de técnicas sea considerado arte. Algunos consiguen que ese toque personal se convierta en su marca y en vez de apelar al scratch para aportarle a la sesión, se apropian del scratch y lo convierten en el centro del show. Las técnicas del scratch son variopintas, cada una produce un sonido peculiar fácilmente diferenciable de los otros; entre ellas, podríamos nombrar cutting, drop, fading, scribble, transformer, crabs o baby, técnica que se logra empujando el disco sobre un sample en lugar de que se reproduzca normalmente o de frenarlo. A velocidad similar, se jala el disco hacia atrás y se logra escuchar un sonido agudo, a esa técnica se le conoce como baby scratch, la primera técnica en la historia del scratch.

Y aunque es un elemento muy cercano a la cultura del Hip Hop, el scratch es algo que se puede aplicar en cualquier género, dependiendo de la técnica que se use y del deejay que lo ejecute; es una herramienta tan limitada como la capacidad creativa de quien sea capaz de producirlo. No importa la técnica que se use desde que se le dé un buen uso, no importan las combinaciones que se logren desde que haya estética y musicalidad, al final lo que importa es que el público reciba lo que espera recibir y el show cumpla su función.