Aunque nace en las calles Bronx neoyorquino de los 70’s, el Hip Hop se crea y se reinventa diariamente en todas partes del mundo. Es un movimiento cultural completo, que incorpora artes y labores que requieren de pericia y astucia incalculables, alimenta el arte desde diversas fuentes y a la vez, se alimenta del arte de diferentes maneras. Aún hoy, a más de 40 años de su nacimiento, pareciera que Hip Hop está en su pleno apogeo.

Como música, el RAP logró romper barreras y tocar millones de corazones en diferentes idiomas, creando un lenguaje universal que se habla en todos los países, sin exagerar. Su popularización a nivel global hizo que la demanda se incrementara al punto de crear una industria tan sólida que genera miles de millones de dólares al año en ganancias con tendencia a mejorar cada vez más. La industria del Hip Hop, sobre todo en Estados Unidos, es poderosísima, muy eficiente; cualquier empresa estaría dispuesta a invertir capital en un negocio sólido. Y el negocio es sólido porque está bien pensado.

¿Qué se necesita para tener un buen negocio? buenos clientes. En este caso los clientes son los consumidores del producto, el público. El buen público merece buenos productos. En ese orden de ideas, ¿qué se necesita para hacer buenos productos?, ahí ya no es tan simple. La industria norteamericana se ha caracterizado por tener muy buenos productores y muy buenos exponentes del RAP, de ahí que sea tan simple para una disquera conseguir los recursos suficientes para hacer lanzamientos promocionados y campañas exitosas. Una cosa sumada a la otra, trae como resultado el éxito: un buen producto tiene más opciones en el mercado que un mal producto.

Latinoamérica no fue la excepción, y, con su llegada, el Hip Hop cambió la vida de muchos jóvenes con peligro de caer en manos de la guerra: pasó de ser movimiento cultural a movimiento social. Pero a Latinoamérica no llegó la industria, para la producción de la música había pocas opciones y las que había, se salían del presupuesto de cualquiera que no fuera una gran disquera, sin embargo las grandes disqueras no estaban interesadas en el RAP. Con la llegada de la tecnología, se fue haciendo más sencillo el trabajo técnico dándole más tiempo al artista para concentrarse en las labores creativas. Esto fue contribuyendo a que el Hip Hop evolucionara hacia nuevas formas, con nuevos conceptos y más variedad de estilos: gracias al Hip Hop y su industria, han surgido nuevos géneros, ya es un punto de partida.

Hemos entendido el mensaje y apenas estamos empezando a crear una industria latina, nuestros productores están llenando de música al mundo y nuestros MC’s están viajando a todas partes con su mensaje, tenemos muy buenas instalaciones y unas propuestas increíbles en contenido y en factura. Cuarenta años después, nuestra industria está produciendo dinero, no al nivel del principal referente que tenemos, pero la máquina ya está puesta en marcha. ¿Se puede llegar al nivel de la industria de Norteamérica?, sí. Tenemos mucho material humano para lograrlo. ¿Debemos prepararnos más?, definitivamente, la industria actualmente exige demasiada calidad en todo. De la única manera que vamos a tener mejor industria es consiguiendo mejor público y el buen público va a llegar con los buenos productos.