La Revolución Industrial nos puso muy adelante en cuanto a tecnología, gracias a ese suceso, hoy gozamos de cosas tan simples como el telar mecánico pero se lograron avances enormes como la locomoción a vapor. Y de ahí en adelante son incontables las ventajas, pero también dejó desastre a su paso. Cuando las empresas se fueron modernizando con las nuevas máquinas, fueron despidiendo a algunos empleados, es conocida la fatídica anécdota: una máquina a vapor reemplazaba la mano de obra de cuatro, cinco, tal vez diez trabajadores. Muchas labores manuales sufrieron la llegada del avance, pero la música no fue una de ellas.

Al contrario, a medida que la ciencia y la tecnología brincaban en el tiempo, la música y los músicos aprovechaban para alimentarse del progreso. Cada vez se simplifican más algunos procesos, cada día la música se hace más accesible, diariamente hay herramientas nuevas para productores, músicos y consumidores en general. Desde la invención y comercialización del sintetizador, se multiplicaron los sonidos y las maneras de sentir, escuchar, manipular y producir sonidos, enriqueciendo el universo sonoro, dando herramientas casi ilimitadas para la creación.

El músico del futuro no es un robot que compone y ejecuta piezas a la perfección, como podrían habérselo imaginado hace cien años. Es imposible que una máquina tenga la sensibilidad para crear e interpretar música; puede que llegue a juntar aleatoria o deliberadamente unas notas sobre el pentagrama y emule el sonido de un instrumento o el movimiento de las manos sobre unas cuerdas o unos tambores, pero carece de conciencia y por tanto de intención. Por eso la música y el resto de artes han podido sobrevivir a la tecnología, han tenido que evolucionar y adecuarse.

Las nuevas tecnologías ofrecen muchas posibilidades al músico y al productor de música: el cine, la radio, la televisión, los videojuegos, la industria del entretenimiento buscan artistas integrales que se desempeñen bien en varias labores, donde puedan ser músicos pero también productor, o roadie. También compositor, músico de sesión o coordinador de ensamble musical. El músico del futuro necesita mucha preparación y debe estar dispuesto a ser multifacético, tiene que actualizarse y usar a favor las herramientas que trae el desarrollo.